domingo, 21 de mayo de 2017

El amor es un vaso de Fernet

Sí, como dice el título, el amor es un vaso de Fernet.

Evidentemente no se sabe exactamente qué es el amor pero también nunca se va a saber hasta que podamos controlar conscientemente las reacciones químicas que suceden en el cerebro, y en el cuerpo, cuando ocurre ello; pero podría compararse el amor con un vaso de Fernet con Coca.

Cuando escucho el tema de Las Pastillas del Abuelo (qué carajo es el amor) solo pienso en eso. La letra dice "y si vos me preguntás hoy qué carajo es el amor, yo te contesto miralos a ellos dos". Y ellos dos son, sí, el Fernet y la Coca. Uno de los dos es el Fernet y el otro la Coca.

Porqué?

Como en una relación, esta mezcla tiene un entorno; el vaso y el hielo, no están solos, en una relación siempre está el "éter" en el que flota la relación, son las demás personas y situaciones, todo lo demás, pero que ayudan o no a que la relación sea mejor.

Hay un poco de Fernet y mucho de Coca, hay un poco de uno y mucho de otro, pero juntos y en buena medida hacen la mejor pareja.

Si pasa un poco el tiempo sin tomarse, la relación puede enfriarse, puede aguarse, puede perder el gusto. Pero tampoco hay que apurar el vaso. Tiene su tiempo perfecto.

Uno es más fuerte y amargo, el otro más suave y dulce. Y el amor ocurre cuando pueden complementarse íntimamente.

El amor, obviamente, también emborracha, como el vaso.

Y mientras no esté aguado, esta es la mejor parte.

Emborracharse de amor es perder los sentidos, detener el tiempo solo para pensar en la otra persona, para estar con ella. Y si estuvo bueno, queremos más, que es lo que todos buscamos que nos provoque la otra persona con la que estamos.

Lo mejor es preparar un vaso más de amor.

Y otro, y otro.

Aunque se acabe el hielo, el amor también puede tomarse a temperatura ambiente. No siempre es perfecto, lo importante es el gusto sin importar la temperatura.

Otro vaso y otro.

Hasta que se acabe la Coca o se acabe el Fernet. O se cierre la bodega.

Pero, por suerte, este es recién mi primer vaso, aunque ya se me haya subido a la cabeza.

viernes, 3 de marzo de 2017

Ese aire

Una neblina espesa cubre toda la noche, toda la ciudad, como si fuera aire muy viciado, zigzagueando en el espacio.

Ese aire que sentado pensándote me deja sin remera primero, sin calzados luego y que poco a poco, a la vez, desprendiéndome de todo, hasta vacía y luego llena mi mente.

Ese aire que no hace más que contradecirse, alimentando esta dicotomía. Porque por un instante te aleja, y en el instante siguiente te acerca, tanto que casi puedo sentirte, que casi puedo besarte, que casi podemos compartir esta desnudez de cuerpo pero por sobre todo, de alma.

Ese aire que no se queda junto a mí trayéndome tu recuerdo, sino que baila en el suelo, en el cielo, en la noche. Baila y se aleja. Baila y se va. Pero tu recuerdo no. Se trata de un aire casi tan transparente como vos, casi con tanta sinceridad como la que solés tener vos. Sinceridad que me encanta y me mata.

Ahora ese aire me trae tu sonrisa y, estando tan lejos también sonrío. Siempre supiste contagiarme cosas a través del aire. Ahora el aire me hace pensar en un verso de Borges, que dice; "Claro que creo en los sueños. Soñar es esencial, puede ser la única cosa real que exista." Y llego a la conclusión que, como este aire me hace soñarte, y solo a vos, creo que sos lo único real que existe.

Pero no alimentes tanto tu vanidad, no tengo intenciones de inflarte más el ego; este aire también, cuando quiero, me ayuda a alejarte de mí y también sonrío. Sí, sonrío porque te vas y me quedo tranquilo.

Ese aire me mata un poco lo sé, y no lo puedo dejar de sentir, porque me sorprende mucho que en lenta agonía me hace olvidarte, y pensarte.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Ya no le gusta

Ya no le gusta.

Claro que miente. Pero dejó de lado todas esas maniobras o demostraciones de afecto, que tanta planificación y laburo le costaban. Si al final, piensa, no tienen asidero.

Ella en sus ojos, ya hace tiempo, descubrió lo que le pasa, lo que siente. Para asegurarse, tontamente, le tuvo que decir. Ella le confirmó lo que ya pensaba, notaba esa atracción hacia ella.

Ella, para bien y para mal, fue muy sincera, quizás producto de esas birritas que tomaron juntos. Y le tuvo que decir que, si bien lo quería, lo que sentía era amistad.

Es bueno tener amistades así, aunque a veces esas amistades sean en realidad muy etéreas. Generalmente uno de los dos se termina confundiendo, para no decir que generalmente uno de los dos termina enamorándose.

De todas maneras no se arrepiente de haberse declarado, siente que pudo ponerle definición a un cable suelto en su memoria.

Pudo haber sido irresponsable de su parte. Apurarse a veces es irresponsable. Pero prefirió ponerle fin antes que dejar sueltos estos cables. Cables que estaban muy lejos de conducir a tierra, y que estaban muy lejos de conectarse. Cree que ya no le gustaba esa sensación de estar todo el tiempo en el aire buscando una explicación o la fórmula mágica que resuelva las cosas. Total es difícil que las cosas cambien mucho, en cuanto a sentimientos se refiere.

Algunos le decían que tenía que jugar mejor, esperar el momento adecuado. Pero realmente se puede remontar un "adiós"? Una despedida? Mejor evitar esta agonía y acelerar las cosas.

Hoy intenta convencerse de que ya no le gusta. Lo que pasa es que como definió la cosa, ya no piensa en ella. Entonces la inercia lo lleva a sentirse mejor y creer realmente que ya no le gusta. Porque, total, desapareció de sus pensamientos. Y no porque él quisiera, sino porque ella lo decidió así.

Hoy puede hablarle tranquilamente sin ningún trasfondo, ya no busca nada de ella, algo más con ella. Intenta no mezclar las cosas, porque como la tiene que seguir viendo en los ambientes que frecuentan; tiene que caretearla. Tratarla como si no fuera nada, como si no hubiera algo más, o como si solo existiera "amistad".

Piensa que en el fondo pierde ella, porque estaba dispuesto a ser para ella esa piecita que complete el rompecabezas de su vida.

Al contarle lo que sentía, él dio el primer paso y ya ni siquiera tiene nada que esperar. Ella decidirá que acciones toma en consecuencia de esta información que recibió. Ella tendrá que dar, o no, el siguiente paso. Y esto lo deja tranquilo. Las cosas se resolverán como tenga que ser. Entonces recuperó la paz mental que necesitaba para dedicarse a cosas que realmente valen la pena. Pudo quitarse esa mochila pesada, cargada de expectativas, del hombro.

Está seguro.

Ya no le gusta, porque concluye que gustarse, o confundirse, es una decisión.

Ya no le gusta.

O...

Ya no me gusta.

Si hablara en primera persona.

miércoles, 8 de febrero de 2017

El tiempo no regresa

El tiempo no regresa... Deberíamos vivir el HOY.

Todos lo sabemos, me dirán que no estoy descubriendo nada, sin embargo pocos realmente lo entienden, o entendieron, que el tiempo, para bien o para mal, jamás regresa.

Sin embargo es muy loco lo que nos pasa:

Vivimos acelerados en un mundo cada vez más apurado, como si no existiera un "mañana" (ese "mañana" generalmente siempre existe, hasta que nos vamos, por ese lado podríamos vivir más tranquilos, más pausados) pero en lo acelerado de este mundo actual, nunca asumimos o nos hacemos cargo de las cosas realmente importantes, que realmente valen la pena, esto es; lo que sentimos.

Nos ocupamos de "todo" (de todas las boludeces) pero nunca nos lanzamos a la aventura de vivir lo que sentimos. Y el tiempo pasa...

Podría ser que nos ocupamos de estas boludeces, o pequeñeces, para no escuchar nuestra vocecita en el inconsciente que nos dicta nuestros sentimientos, nuestras emociones. Aquello que realmente queremos. Aquello que realmente nos haría felices.

Y creo saber porqué...

Porque tenemos miedo de lanzarnos a una aventura, de avanzar en lo incierto, lo desconocido. De dar el siguiente paso. Porque el camino de enfrente, el camino hacia el futuro puede ser muy impredecible. Y al pedo queremos predecir todo, es preferible un "mañana no sé" que un "mañana sé" porque significa que no estamos enfrascados en una rutina, que realmente estamos viviendo, y la incertidumbre es parte del crecimiento. La incertidumbre nos ayuda, obligadamente, a tener que adaptarnos y de la mejor manera a las distintas situaciones. Es ahí cuando crecemos y nos elevamos como personas.

La incertidumbre del "mañana" es mejor porque nos ayuda a crecer, nos pone a prueba y a tener que sacar lo mejor de nosotros mismos, y de las situaciones.

La incertidumbre, además, nos paraliza (cuando no debería hacerlo, sino todo lo contrario, tendríamos que usarla como un motor que nos ayude a accionar, a ir tras lo incierto y encontrar certeza). La incertidumbre nos mantiene en el lugar donde estamos cómodos y nadie quiere perder cierta comodidad (rutina) alcanzada.

La incertidumbre también tiene que ver con la presión que sentimos al tener que accionar, actuar de alguna manera. Sobre la presión Serena Williams decía, al lograr alcanzar el récord de 22 grand slams, que la presión es siempre un privilegio. Porque la presión también nos ayuda a crecer y saca a relucir nuestra mejor versión. Soportar la presión es cosa de grandes. Y soportar la incertidumbre de lo que pueda pasar si nos lanzamos, si nos animamos, también.

Sobre la comodidad que mencionaba arriba. Qué bien nos vendría salirnos de esa comodidad, aventurarnos, probar y equivocarnos (si así debiera ser). Salirnos de nuestra comodidad implica, necesariamente, crecer. Poder equivocarnos, o no, como tenga que ser, en la búsqueda de la felicidad, en la búsqueda de lo que somos, de lo que sentimos.

La moneda ya está en el aire.

Y para bien, ya que el tiempo no regresa.

sábado, 4 de febrero de 2017

Ese beso

Esta ruta con curva y empinada, tranquila y semivacía, que siempre me acompaña como el gris tirando a blanco de una mezcla con alquitrán, hoy está diferente, esta noche está diferente. Hoy mirándola todo está bien, todo salió bien. Como la gente a la que le sucede algo a lo que no está acostumbrada, esto le genera dudas y ese es el problema. Porque siempre tiene que haber un problema, hasta cuando aparentemente todo está bien. Porque quisieras detener el tiempo exactamente en este instante donde las cosas están bien. Porque pensás que después el castillo de arena se puede derrumbar. Debe ser un instinto de supervivencia. Debe ser una forma de cuidarse, prevenirse ante cualquier situación que pudiera pasar, acorazarse para no dejar que algo después pueda desestabilizarte.

Y sí, somos así de boludos. No podemos tan solo disfrutar ese momento en que todo está bien sino que hay que resguardarse para cuando la ilusión se caiga y demuestre eso, que solo era una ilusión, una fantasía en algún lugar del inconsciente. Pensamos, qué mierda hago si después se pudre todo. Porque sabés como llegaste hasta ahí, sabés como todo está bien, pero no sabés como seguir, como continuar para que todo siga estando bien. Porque las situaciones nunca dependen solo de vos, existen muchas variables, personas, situaciones que inesperadamente se presentan y que luego hay que afrontarlas. Y por ahí lo difícil no es el hecho de lograr cierto bienestar, la dificultad se encuentra en mantenerla, igual estar bien es solo un estado mental. Pienso que se puede estar bien en cualquier situación si uno realmente se lo propone, si realmente lo quiere, lo busca. Lo que pasa es que, qué sentido tiene que todo esté bien? Cuál sería entonces el motor que nos haga seguir creciendo como personas. Porque si algo tienen las jodidas situaciones de la vida es que nos ayudan a crecer, de eso estoy seguro. Y será por eso que complicamos las cosas cuando todo está bien.

Lewis Carroll dice en Alicia en el país de las maravillas que "Para quedarte donde estás tienes que correr lo más rápido que puedas..." y eso se aplica a esta situación. Cuando está todo bien no podés relajarte, al contrario, hay que meterle pata para que todo siga así porque ahí cuando te relajás es cuando se pudre todo. Igual lo importante es no pensar que todo se va a pudrir en algún momento, ni quemarte la cabeza pensando en como podés continuar, que acciones tenés que tomar para que todo siga estando bien. Lo importante es vivir un segundo a la vez, disfrutar cuando todo está bien sin preocuparse por qué pueda pasar, y bueno cuando las cosas empiecen a ponerse mal recién pensar en qué hacer, es la mejor forma de vivir intensamente y de la mejor manera cada segundo de la vida. Por que eso es lo importante...

Dejarse llevar por la vida sin pensar tanto, tomar lo positivo de todo, y vivir intensamente cada segundo.

Sigo mirando la ruta semivacía y en medio de ella se dibuja, y desdibuja, intermitentemente, ese beso que nos dimos.

Ese beso que puede significar el comienzo de algo importante o demostrar con el tiempo que solo fue una ilusión, aunque en ese caso sería la mejor de las ilusiones. Ese beso sería, en ese caso, tan dulce como un blues amargo. Hoy todo está bien con ese beso, mañana no sé, ni quiero saber, la verdad.

Ese beso que puede hacerme pensar mil cosas, aunque prefiera no hacerlo.

Ese beso que puede ser chaparrón, pero también tormenta.

martes, 24 de enero de 2017

"La persistencia de la memoria" de Dalí

El paisaje es simple; aparece el mar al fondo y una pequeña formación rocosa a la derecha de forma insólita. En primer plano a la izquierda, se observa un bloque probablemente de cartón tejido a mano, que hace las funciones de una mesa, sobre el que se disponen dos relojes y un árbol incompleto, con una sola rama y sin hojas.

El reloj más grande es blando, tiene una mosca sobre él y cae, escurriéndose por el borde de la mesa. El pequeño, parece un reloj de bolsillo cerrado y las hormigas se mueven sobre él.

Pende del árbol un tercer reloj, también blando. En el centro de la obra aparece una extraña figura que simula una cabeza blanda, cuyo cuello se diluye en la oscuridad. Llama la atención la enorme nariz, la especie de lengua que sale de ella y el ojo cerrado con largas pestañas.

La figura parece dormir sobre la arena. El artista ha colocado sobre esta figura un cuarto reloj, igualmente blando y que también parece derretirse o escurrirse. Los elementos anteriormente descritos se ambientan en lo que parece una playa desierta, con el mar y una cala rodeada de acantilados al fondo. El cielo y el mar se confunden.

Los relojes, como la memoria, se han reblandecido por el paso del tiempo. Son relojes perfectamente verosímiles que siguen marcando la hora, supuestamente en torno a la seis de la tarde. Dalí dijo sobre el cuadro: «Lo mismo que me sorprende que un oficinista de banco nunca se haya comido un cheque, asimismo me asombra que nunca antes de mí, a ningún otro pintor se le ocurriese pintar un reloj blando».

También dijo: «Desde ellos soy históricamente aquel que ha sabido resolver la ecuación espacio tiempo, pero todo mi arte traduce la calidad de la angustia más moderna, en cuanto expresión de un delirio que rebasa todos los dinamismos de lo real. El tiempo no se puede concebir sino el espacio.»

Aprendiendo de Borges

Aprendiendo

"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y uno aprende que el AMOR no significa acostarse.

Y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es
demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del Sol puede quemar.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y así cada día.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien, porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás con una persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados y que quien no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de falsas amistades.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira siguen hiriendo durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es atributo sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, es muy probable que la amistad jamás sea igual.

Con el tiempo te das cuenta que aun siendo feliz con tus amigos, lloras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o desprecios.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el sendero del mañana no existe.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen, ocasiona que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás a los que se marcharon.

Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, pues ante una tumba ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo..."

Jorge Luis Borges